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sábado, junio 06, 2009

"Llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos"

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Publicado en el Faro de Motril el 01-06-09
Ignacio Peláez Pizarro



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----- La muerte, dolorosa y bárbara, de Marta la chica sevillana, arrojada después al Guadalquivir, nos ha conmocionado a todos. Son lógicas las muestras de condolencia a la familia y comprensivas las escenas de rabia contra esos jóvenes, que han perpetrado ese crimen horrendo.

----- Pero se impone una reflexión, ya que el suceso es tan alarmante que no podemos pasar por él a la ligera. Se impone hacerse preguntas. Es muy necesario hacerse preguntas. Así es como los hombres han avanzado a lo largo de la historia, y así es como el hombre se puede hacer consciente de sus errores para corregirlos. El terrorista, el fanático, no se hace preguntas; por eso llega adonde llega. Ya decía Martín Heidegger que “el preguntar es la piedad del pensar”. En efecto, quien se hace preguntas se va haciendo tolerante, comprensivo, “piadoso” en una palabra.

----- Y una primera pregunta que nos hacemos es qué tienen esos muchachos en su cabeza y corazón, que les hace llegar a ser unos desalmados. O mejor, qué no tienen en su interior. ¿Será que no tienen valores? ¿que no se les han inculcado los valores del respeto, de la dignidad de toda persona, del derecho que asiste a cada ser humano, de lo hermosa que es la vida, la solidaridad, la paz?. ¿Nos hemos preguntado cómo habrá sido la infancia de estos jóvenes? ¿se habrán sentido rodeados del calor del cariño? ¿habrán crecido sintiendo el pálpito de unas manos amorosas? ¿se habrán dormido en un regazo acogedor, lleno de ternura?.

----- Y nos seguimos preguntando si este caso de estos jóvenes, fríos y vacíos, es un caso aislado, o por el contrario, son legión los jóvenes de esa forma de vida. Todos conocemos jóvenes de un talante parecido: son los adolescentes y jóvenes del botellón, de la moto, del móvil, del porro, de los pircins, del ocio permanente,…

----- Si no se trata sólo de los cuatro jóvenes sevillanos, sino de muchos, uno se pregunta qué nos pasa, qué le pasa a nuestra sociedad. Porque este suceso escalofriante de Sevilla es quizá un síntoma de que nuestra sociedad está enferma, gravemente enferma, al ser capaz de producir unos seres deshumanizados siendo aún tan jóvenes.

----- Nos pasa que todos tendemos a buscar chivos expiatorios, sobre los que echar todas las culpas para quedarnos nosotros tranquilos. Es comprensible que a las puertas de los Juzgados se planten cientos de personas gritando: “asesinos!!”. Es comprensible.

----- Pero ambiguo. Porque así, ya tenemos ahí el chivo, el único culpable, y nosotros nos podemos ir tranquilos, con la satisfacción de haber condenado al malo. Pero no es tan sencillo. Habrá que preguntarse qué sociedad hemos construido entre todos, que produce tanto desalmado, tantas personas vacías por dentro.

----- Aquí entramos todos y sálvese el que pueda. Desde los políticos, a los jueces; desde los padres a los maestros; desde los periodistas a la tele, que con tanto despliegue informa; desde los eclesiásticos a los cristianos de a pie; desde ti que lees a mí que escribo;… ¿Qué sociedad hemos hecho? ¿qué cultura vivimos y difundimos?.

Porque estos jóvenes, desalmados y vacíos, no han venido de Marte; son nuestros hijos, nuestros alumnos, nuestros lectores, nuestros consumidores de horas y horas de tele, nuestros niños y jóvenes de las catequesis parroquiales, nuestros…

----- Vivimos y difundimos una cultura, es decir, una forma de sentir-pensar-actuar, basada en el egoísmo y en el consumismo; una cultura hedonista que busca, ante todo y sobre todo y además rápido, sensaciones placenteras; una cultura materialista que se ha olvidado de que el hombre no vive sólo de pan, sino que necesita calor para su alma, y ese calor es cariño, y perdón, y sentirse acogido, tenido en cuenta, esperado, valorado, y respetado, y orientado hacia la verdad y hacia la bondad. Necesita lo que se entiende por “Valores”.

----- Necesitamos una cultura alternativa; una manera de sentir-pensar-actuar de liberación y solidaridad; necesitamos liberarnos del egoísmo, del sin-sentido de la vida, de la desesperanza, de la inseguridad angustiosa. Y para eso hay que tener razones para vivir. Y necesitamos una cultura de la austeridad y de la fraternidad para poder compartir. Así iremos desterrando el individualismo y el acaparar, así habrá para todos. Y así haremos una sociedad más humana y humanizadora.

----- Del suceso luctuoso de Sevilla, como de todas las malas noticias diarias, no seremos culpables, pero sí responsables, porque todos vamos en el mismo barco y discurrimos por el mismo río.

----- Por eso he recordado aquella escena de la Pasión de Jesucristo, que nos relata el evangelio de San Marcos cap. 23, vers. 28: unas buenas mujeres lloran al ver a Jesús con la cruz a cuestas; Jesús se vuelve a ellas y les dice: “Llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos”.
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Ignacio Peláez Pizarro
Grupo Hoac de Motril